lunes, 12 de febrero de 2018

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO QUITO NOVIEMBRE 2017

Había olvidado subir algunos momentos interesantes de la FLI Quito noviembre 2017.
Allí van

                                                     Mi esposa y yo (Lorena y yo)


                                                        La ventanita
Cena con invitados a la FLI, entre ellos  Valeria Asanza, Pilar Vela, Santiago Vizcaíno, director de publicaciones de la U. Católica de Quito.

Me encontré con mi cuento infantil... El chocolate del pirata,  Manthra Editores.

Tuve la dicha de ver a mi cuento "Una suave brisa en mi rostro" ser repartido a los niños asistentes a la FLI

Mi preparación antes de la primera charla. José de la Cuadra Precursor del realismo mágico. Escogí su cuento Guásinton. Yo pienso que también tuvo una mente cinematográfica, al leer en esta historia, todo lo que el gran lagarto podía ser. Una mente casi humana. Una personaje valiente, hasta el final.

             

Mi primera charla y sus entusiastas asistentes. Me sorprendió la puntualidad del evento, debo decirlo.


Conversatorio sobre la lectura con las poetas Verónica Aranda, Siomara España y Aleyda Quevedo.

                   Salud, por las letras.

jueves, 1 de febrero de 2018

ESOS CUENTOS MARAVILLOSOS 1 PARTE






ESOS CUENTOS  MARAVILLOSOS
PARTE  I

     A quienes nos gusta la literatura, tenemos guardados en la memoria aquellos cuentos, o fragmentos, que resultaron por una razón u otra, memorables. Quizás por el principio, aquél que nos atrapó desde las primeras líneas. O por  el argumento, lo que pesa realmente en una historia, o el final, el cual nos dejó muchas veces sin respiración. El cuento que nos abrió por un momento, la puerta de otra dimensión, a la que ingresamos espiritualmente para percibir el encanto que dejan las letras, las letras de una historia bien contada.
Recuerdo algunas narraciones de mi infancia, historias de leones y otros animales de la selva, que me llenaron de entusiasmo por la lectura, sin embargo, no recuerdo sus nombres y autores, por eso, paso a referir los que presentan una ubicación precisa.
Y podría empezar con una obra que leí en una antología de cuentos españoles: “Adiós cordera, adiós”. Era mi tiempo de  aulas escolares. Recuerdo que era un sábado, andaba con la guardia baja y  me interné en las verdes praderas descritas a la perfección por la pluma de Leopoldo Alas, Clarín, los postes del telégrafo y el tren que pasaba por el lugar. Y a los dos niños, Pinín y Rosa, gemelos, que jugueteaban con su Cordera en ese extraordinario lugar, olvidando su pobreza, hasta que algo rompe el equilibrio. Sólo en ese momento, el perverso título de la obra crece en la mente del lector. El estado económico de la familia obliga al padre a vender a la Cordera, y los pequeños la ven marcharse en el tren rumbo al matadero. Recuerdo que cerré el libro con furia, a sabiendas que la literatura tiene el poder de describir las cosas como ocurren, que los finales rosas no se dan siempre. Y que la literatura es el fuel reflejo de la vida, no de lo que nosotros queramos.
Posteriormente, en mi época universitaria, cuando “conocí” a Cortázar, me deslumbró  “Continuidad de los parques”, con un principio relativamente sencillo (que no era sino una trampa bien estudiada para el lector): “Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca”. Hasta aquí, todo normal, pero de inmediato se va presentando un mundo paralelo, los parques se ven reflejados en la novela que el lector lee, así mismo como el argumento, que no es otro del asesinato del lector por parte de su esposa y amante, a más de un final abierto, según mi  apreciación.
Y apenas me recuperaba de esta lectura, me encuentro con “la noche boca arriba” del mismo autor, un relato, que presenta, como en el anterior, un inicio llano, un muchacho sale de su trabajo en su motocicleta… ¡qué puede ocurrir?: “A mitad del largo zaguán del hotel pensó que debía ser tarde y se apuró a salir a la calle y sacar la motocicleta del rincón donde el portero de al lado le permitía guardarla. En la joyería de la esquina vio que eran las nueve menos diez; llegaría con tiempo sobrado adonde iba”.  Sin embargo, el relato va adentrándose en el hecho fantástico, luego que el protagonista sufre un accidente y es colocado en una camilla, entonces se  mezclan realidades, y el autor utiliza el recurso del soñador que está dentro de otro sueño, ya que se alterna, el hombre moderno acostado en la camilla, dentro de un hospital, y el indio moteca apresado, en la guerra florida, por los aztecas para llevarlo al sacrificio. Allí ya no hay vuelta atrás. El lector, al igual que el personaje, ya no tiene la oportunidad de escapar, debe ir hasta el final, y descubrir, junto al soñador, cuál era la historia válida; y tal vez, empujando al citadino para que despertara de una vez y volviera a la normalidad, asunto que nunca ocurre. Un cuento que me dejó con la respiración alterada, y mostró, que dentro del relato fantástico, toda salida es posible.
     Borges no podía faltar en mi lista. Su vasta obra deja enseñanza y admiración, pero en lo particular, coloco en la cima, el cuento 'La escritura del  Dios". Pertenece a “El aleph”, publicado en 1949 en los tiempos del surgimiento de la nueva narrativa hispanoamericana. El argumento  es sencillo: Tzinacin, quien es "mago de la pirimide de Qaholom", guarda condena en una oscura prisión junto a un jaguar, del cual está separado por un muro. El personaje conoce que jamás saldrá de esa prisión. Sobrevive gracias a sus juegos mentales,  trata de descubrir el conjuro divino que detendrá todos los males, incluyendo a los españoles. En Borges admiro la precisión de los momentos, ya que al mediodía, cuando el carcelero los alimenta, hay  una ligera iluminación en que el mago puede observar al jaguar y sus líneas.  A través de los años descubre que sólo allí, el Dios guardaría el conjuro, en la piel de los jaguares: “Dediqué largos años a aprender el orden y la configuración de las manchas. Cada ciega jornada me concedía un instante de luz… Algunas incluían puntos; otras formaban rayas trasversales en la cara interior de las piernas… Acaso eran un mismo sonido o una misma palabra…”  Su labor continua hasta que… “Vi las montañas que surgieron del agua, vi los primeros hombres de palo… entendiéndolo todo, alcancé también a entender la escritura del tigre.  Es una fórmula de catorce palabras casuales, y me bastaría decirla en voz alta para ser todopoderoso... Pero yo sé que nunca diré esas palabras, porque ya no me acuerdo de Tzinacán”. Otro arrebato, otro descubrimiento de las profundidades literarias, esas que dejan huellas perennes. Y encima la frase, que me hace recordar a Tolkien por la exactitud de las mismas: “Que muera conmigo el misterio que está escrito en los tigres” que vuelven este cuento inolvidable, parte de uno, y que sube el peldaño de poder ser releído y disfrutado, una y otra vez. 
Y en esta primera entrega, quisiera aportar también con el gran cuento, Guasinton, de José de la Cuadra, a quien se lo considera precursor del realismo mágico. Añadiría: un visionario de la industria cinematográfica, pues quien se encuentra con esta historia que trata de un gigantesco lagarto, “cuyo centro de fechorías era el (río) Babahoyo, desde los bajos de Samborondón hasta las reservas del puentecillo Alfaro”,  y encuentra en el monstruo, un comportamiento “casi humano” (le gusta la música de la guitarra y las canciones de los campesinos, que exige, por ser el “señor” de las aguas “el pago de una vaca” por dejar pasar a las demás, o que para alimentarse, escoge entre un caballo y una mujer, al primero, nos hablan de un personaje imperecedero), que comete el error de devorar al perro favorito de don Macario, quien reúne una partida para terminar con el valiente saurio. Catorce hombres se necesitaron para lograrlo. Un cuento casi épico, que desgató imaginaciones e impresionó por el tiempo en que fue escrito.


Por Hans Behr

(Artículo aparecido en revista Sur Idea, Casa Cultura Loja, N0 32.)


domingo, 28 de enero de 2018



LA CERTEZA DE ESCRIBIR CUANDO NO ESTAMOS ESCRIBIENDO

     He estado presente en algunas charlas de escritores  (inclúyase conferencias de consagrados que pueden encontrarse  en la web), y  concuerdo como el que más que sea válido repasar los sabios consejos acerca de cómo escribir historias, el famoso decálogo, el que nos llevaría al best seller si encontramos un título que detente la magia del flautista de Hamelín, o si corregimos hasta la saciedad como decía Borges, quien publicaba para dejar de corregir;  no olvidar por supuesto el final tipo Nokaut que exponía  Cortázar si se trataba de un cuento, o buscar ganar por puntos si lo que construimos  es una novela, a más de sugerir o desechar lecturas de determinados autores, eludir los lugares comunes, crear personajes inolvidables y que no sean precisamente los principales, en fin.
    Sin embargo, he escuchado muy poco a autores que cuenten cómo escriben cuando no están escribiendo. La frase suena un tanto estrellada, pero es  cierta.
     Lo decía Mark Twain con una sencilla frase: “la palabra precisa tal vez sea efectiva, pero ninguna palabra jamás ha sido efectiva como un silencio preciso”. Agregaría que dentro de dicho silencio, se tejen las ideas más profundas. Thomas Carlyle el ensayista escosés, manifestó algo similar: “El silencio es el elemento en el que se forman las cosas grandes”.
     Ya es una parte, pero vamos a ir más allá del silencio.
    “Un montón de escritura sucede cuando no estás escribiendo” dice M. Furey.  ¿Correcto, o no?, son procesos que escapan a los procesos y pueden darse de la manera más extraña o sencilla, como cuando desayunamos un encebollado con los amigos, o en el cine, o al aspirar el aroma del manglar, e incluso al presenciar un evento deportivo. Murakami reconoció que en la primavera de 1978, mientras veía un partido de béisbol cerca de su casa, tuvo varias ideas y  decidió escribir una novela. Así de sencillo. En pocos meses terminó “Hear the Wing Sing”. Oscar Hahn, poeta chileno, galardonado con el premio Nacional de literatura 2012, y profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa, denomina a esos momentos los “pre-fantasmas”, “seres que habitan un mundo que no está a nuestro alcance, y a través de la observación, deciden si vale la pena nacer”, en el texto, obviamente.
     Esto no evoca directamente a lo que llamamos inspiración, no confundamos la escritura inconsciente con la lucidez repentina que nos lleva al punto de partida de los grandes proyectos, o a la solución de un problema. No. El escribir sin estar necesariamente pegado a la silla es eso, receptar constantemente información acerca de nuestras historias. Día y noche, como si estuviéramos ante  el ordenador.  Y de repente, mientras estamos corriendo, o caminando con nuestro perro en el parque, pum, desciframos que tal o cual personaje no debería salirse con la suya, y no  porque se trate del villano. De igual forma tendremos la certeza que en nuestras páginas se dará un romance no programado, o descubrimos que en el cuento del asalto al banco los secuaces olvidaron desconectar las cámaras de seguridad.

     Me gustaría que los escritores hablaran más de este tema. Lo saben. Están acostumbrados a ello. Y lo esconden. Ya estamos saturados de decálogos. Nos toca entender los otros momentos, donde existe el reto de recordarlo todo al momento de sentarse nuevamente en el escritorio (un profesional logra retener el 80%). Se sugiere entonces, para los principiantes, llevar consigo una libretita de anotaciones, y un lápiz de punta fina, no vaya a ser que la tinta del esfero se haya terminado.

(artículo aparecido en revista Sur Idea CCLoja, N0. 31)

lunes, 22 de enero de 2018

Casita Casona, ahora con Loqueleo, Santillana

2018. Casita casona con Loqueleo, plan lector, éxitos

La historia de Casita (como le digo yo, aunque su nombre oficial es Casita casona casuna, novela infantil). Su lanzamiento fue en el año 2011, justo en el día del niño, en el colegio Logos (en la mañana, a toda bomba) y en Libri Mundi por la noche, con obra de teatro a cargo de Papom. A lo largo de estos 5 años se logró a través de los amigos de Editorial Norma llegar casi a las 10,000 unidades en venta, con más de seis re ediciones. Logró situarse entre las 10 mejores obras del 2013. Algo que me dio una gran satisfacción fue que la licenciada Gabriela Andrade se basó en la propuesta estética de Casita para realizar su tesis doctoral en literatura infantil en el año 2015 (UTPL).Tuve gratas experiencias como escritor al visitar colegios, conversar con tantos niños y comprobar cómo amaron a los personajes (hacían dibujos, y pintaban en cáscaras de naranjas), peeeero el contrato culminó. Sin embargo he tenido el empuje de mi amigo, el de arriba, en el que siempre deposito mi confianza y a quien todo le debo, y vino Santillana y firmamos contrato por la novela. No lo pensé dos veces, Les muestro la nueva portada de Casita y uno de sus personajes María Alejandra. Nuevas ilustraciones, nuevo formato. Tenemos 5 años más, hasta el 2022. También como escritor, me alegra ver que una obra mía haya cruzado dos editoriales. Adjunto también la portada que deja de ser, y algo de su recorrido. Bienvenida nueva edición, echa mucha candela Casita.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Lanzamiento de Bandada de Pelícanos, 22 noviembre 2016

Invitados al MAC, 22 de noviembre, 19:30 horas.
Novela. Bandada de Pelícanos.
se agendan.
Gracias.

Un fragmento:



     "De pequeño, cuando vivía en Belfast, estábamos a dos horas de la Península, en auto. Mi padre y yo, habitualmente los domingos,  hacíamos el recorrido. Mi madre prefería quedarse en casa, arreglando el jardín o lavando la ropa. Mi padre le recriminaba el no saber disfrutar de la vida porque ella, la mayor parte del tiempo no prestaba a atención a las cosas que se hacían sino a lo que estaba sucio o ameritaba reparación. Cuando llegábamos a la costa lo veíamos. En todo lo alto de un acantilado: el faro Fanad.  Blanco, majestuoso, insobornable. Era lo que hacía mi padre, observarlo durante horas, mientras bebíamos gaseosas o jugo de frutas, después de pelotear un poco en el sendero de césped que habían creado para que sus visitantes descansaran. En ese lugar mi padre me comentó que nos iríamos hacia América, que las cosas estaban listas para emprender el viaje. Yo hice como si no hubiese escuchado sus palabras, lanzaba la pelota una y otra vez al aire y contemplaba el faro Fanad, su construcción circular, su silencio, buscando en él una forma de rescate. Es ni más ni menos a lo que puedo comparar a este muchacho. Jiménez. Granito puro. Todo en él es fuerza natural. Un defensa central que vigila  los ataques del enemigo, que advierte a sus compañeros lo que va a ocurrir, además de adelantarse a la jugada, presentirla, cortarla. Punto alto en el cabeceo defensivo y ofensivo. Un líder dentro y fuera de la cancha.
     Conclusión: frío, irremplazable, nunca se sale de las líneas que debe cumplir, pieza clave del equipo."


sábado, 15 de octubre de 2016






Qué grata sorpresa. Mi nuevo libro terminado, Bandada de pelícanos, próximo lanzamiento, los mantendré iformados, será en noviembre.

sábado, 8 de octubre de 2016

¿Qué miras amigo? Carta a mi perro.




¿Qué mirabas amigo? ¿Qué pensabas? No lo sé, quizás en esa nubecita que se había instalado en tu ojo y no te dejaba ver bien, o en tu respiración, que ya era un poco entrecortada. Recién habías vencido un cuadro de insuficiencia respiratoria terrible y habías logrado convencer a tu corazón que siguiera latiendo y te pusiste de pie, como Rocky en el décimo asalto con Apolo Creed, o como el verdadero luchador y amigo que siempre fuiste. Si tal vez, lo hiciste por nosotros, para darnos unos días más. Y hasta te diste el lujo de jugar a la pelota. Pero yo sí sabía en qué pensaba cuando te tomé esta foto: que sería la última. Y no me equivoqué. Te fuiste un domingo, ya hace más de un mes, en agosto, que tiene la mala costumbre de llevarse a seres queridos. Uno siempre piensa: “tu perrito se va a morir un día”, y aunque uno crea estar preparado, el impacto es semejante al que una piedra le hace a un vidrio de una ventana. Le queda a uno recoger los pedazos y reconstruirlos, aunque existen algunos muy desmenuzados, lo que implica que el corazón no quedará igual. Pero ¿sabes qué amigo?, mientras recogía los fragmentos sonreí varias veces. Me diste muchos sábados. Inconscientemente  me los fuiste robando. Día de paseo, de baño, de playa, de juego, en fin, fuera, claro, del día a día, cuando me acompañabas mientras yo escribía, o cuando corríamos en los amaneceres o en las noches. Tengo el registro: 1035 salidas a correr en los 10 años y más, y 3628 kilómetros. No faltaron dificultades. Alguna vez mencioné que nos agarró una mega lluvia, con rayos que parecían caer a nuestro lado, o esa jauría de perros que nos atacó. O judas (así le pusimos al perro negro de un terreno con el que siempre te bronqueabas) O ese gran pastor rojo que se quiso propasar contigo pero que lo paraste en seco. O ese salto extraño que pegaste a un lado para avisarme que teníamos a un metro a una serpiente de las enormes. Sí, recogiendo cada pedazo sonreía. Recordé que fuiste mi personaje para el libro Soldado G3113, que entusiasmó mucho en los colegios. Y que aparecimos juntos en la portada de otra de mis obras: “Las luces de la felicidad”. Ah, también apareciste en el diario, varias veces, y a color… y en el barrio de la Saiba cuando me preguntaban por ti me decían: ¿qué es del famoso? Y yo llegaba con el pecho hinchado a la casa. También recordé tu entrenamiento, las travesuras que le hacías al instructor. Luego fuimos uno, al menos cuando corríamos o cuando íbamos a esas escuelas a dar uno que otro espectáculo con todo lo que sabías hacer para que los niños sonrieran. Fuiste un perro maravilloso. Amaste a la familia y sacaste sonrisas  a niños desprotegidos, luego te dejabas fotografiar con ellos, y creían que eras el “Comisario Rex”. Yo no negaba las cosas para no dañar fantasías, porque al fin y al cabo tu nombre vino de una serie de mi infancia: “Corre Joe corre”. En fin, puedo concluir que te debo algo impagable: trataste, en lo posible, que yo me convierta en un mejor ser humano, aunque eso sea tarea del día a día. Es la deuda que tengo contigo y prometo hacer lo posible para no fallarte. Dicen que los perros no tienen alma, otros que sí. A mi, en el fondo, aquello no me interesa. Sé que Dios no será injusto contigo. Eso me basta. Porque energía fuiste y la energía se transforma, entonces serás, en algún lugar, un halo de luz, un suspiro, no sé, pero  así te hayas convertido en  “nada”… serás siempre una “nada” maravillosa e irrepetible que surque el espacio, una “nada” que llevaré conmigo hasta el último día.