Escribo y creo senderos de vida o ficción para que alguien los transite. Lobo por ser solitario, y a la vez necesitar del grupo.
sábado, 15 de octubre de 2016
sábado, 8 de octubre de 2016
¿Qué miras amigo? Carta a mi perro.
¿Qué mirabas amigo? ¿Qué pensabas? No lo sé, quizás en esa nubecita que se había instalado en tu ojo y no te dejaba ver bien, o en tu respiración, que ya era un poco entrecortada. Recién habías vencido un cuadro de insuficiencia respiratoria terrible y habías logrado convencer a tu corazón que siguiera latiendo y te pusiste de pie, como Rocky en el décimo asalto con Apolo Creed, o como el verdadero luchador y amigo que siempre fuiste. Si tal vez, lo hiciste por nosotros, para darnos unos días más. Y hasta te diste el lujo de jugar a la pelota. Pero yo sí sabía en qué pensaba cuando te tomé esta foto: que sería la última. Y no me equivoqué. Te fuiste un domingo, ya hace más de un mes, en agosto, que tiene la mala costumbre de llevarse a seres queridos. Uno siempre piensa: “tu perrito se va a morir un día”, y aunque uno crea estar preparado, el impacto es semejante al que una piedra le hace a un vidrio de una ventana. Le queda a uno recoger los pedazos y reconstruirlos, aunque existen algunos muy desmenuzados, lo que implica que el corazón no quedará igual. Pero ¿sabes qué amigo?, mientras recogía los fragmentos sonreí varias veces. Me diste muchos sábados. Inconscientemente me los fuiste robando. Día de paseo, de baño, de playa, de juego, en fin, fuera, claro, del día a día, cuando me acompañabas mientras yo escribía, o cuando corríamos en los amaneceres o en las noches. Tengo el registro: 1035 salidas a correr en los 10 años y más, y 3628 kilómetros. No faltaron dificultades. Alguna vez mencioné que nos agarró una mega lluvia, con rayos que parecían caer a nuestro lado, o esa jauría de perros que nos atacó. O judas (así le pusimos al perro negro de un terreno con el que siempre te bronqueabas) O ese gran pastor rojo que se quiso propasar contigo pero que lo paraste en seco. O ese salto extraño que pegaste a un lado para avisarme que teníamos a un metro a una serpiente de las enormes. Sí, recogiendo cada pedazo sonreía. Recordé que fuiste mi personaje para el libro Soldado G3113, que entusiasmó mucho en los colegios. Y que aparecimos juntos en la portada de otra de mis obras: “Las luces de la felicidad”. Ah, también apareciste en el diario, varias veces, y a color… y en el barrio de la Saiba cuando me preguntaban por ti me decían: ¿qué es del famoso? Y yo llegaba con el pecho hinchado a la casa. También recordé tu entrenamiento, las travesuras que le hacías al instructor. Luego fuimos uno, al menos cuando corríamos o cuando íbamos a esas escuelas a dar uno que otro espectáculo con todo lo que sabías hacer para que los niños sonrieran. Fuiste un perro maravilloso. Amaste a la familia y sacaste sonrisas a niños desprotegidos, luego te dejabas fotografiar con ellos, y creían que eras el “Comisario Rex”. Yo no negaba las cosas para no dañar fantasías, porque al fin y al cabo tu nombre vino de una serie de mi infancia: “Corre Joe corre”. En fin, puedo concluir que te debo algo impagable: trataste, en lo posible, que yo me convierta en un mejor ser humano, aunque eso sea tarea del día a día. Es la deuda que tengo contigo y prometo hacer lo posible para no fallarte. Dicen que los perros no tienen alma, otros que sí. A mi, en el fondo, aquello no me interesa. Sé que Dios no será injusto contigo. Eso me basta. Porque energía fuiste y la energía se transforma, entonces serás, en algún lugar, un halo de luz, un suspiro, no sé, pero así te hayas convertido en “nada”… serás siempre una “nada” maravillosa e irrepetible que surque el espacio, una “nada” que llevaré conmigo hasta el último día.
domingo, 25 de septiembre de 2016
Participación en la feria del libro 2016 Guayaquil
Participación en la Feria Libro Guayaquil, 2016. Junto a Verónica Coello, autora de libros infantiles. Conversatorio sobre Roal Dahl, en el centenario de su nacimiento. Autor de libros maravillosos, como "Charlie y la fábrica de cocolate", "El gigante binachón", "Matilda" y otros más. Con Verónica coincidimos en su creatividad para la elaboración de escenarios ideales para niños, personajes diversos, villanos, etc. aunque también, algo de la vida personal de Roald Dahl se ve reflejada en su obra, como los niños huérfanos -o de poca presencia paterna-, como lo fue él.
sábado, 24 de septiembre de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
Viaje al cráter Ngorongoro, PremioDarío Guevara 2015
"Viaje al cráter Ngorongoro" Premio Darío Guevara 2015. Mejor novela juvenil publicada en el 2015.
Tratar sobre los Ñus y contar con Orcux como personaje para vencer dificultades y tener el objetivo de llegar con su manada a las aguas sagradas sorprendió al jurado.
Buena suerte para la novela. adjunto fotos. Entrega del premio. Me acompaña la reina de Quito, María Eugenia Lasso, del consejo editorial SM /Barco de vapor). Y la corbata y a camisa que utilicé para el evento.
miércoles, 5 de agosto de 2015
ANALISIS OBRA; VIAJE AL CRÁTER NGORONGORO" POR PAOLA CARVAJAL
VIAJE AL
CRÁTER DE NGORONGORO
El rostro fuerte de un mamífero, quizá poco
conocido para nosotros y hábilmente recreado por Marco Chamorro, es la puerta
de entrada a la novela Viaje al cráter de
Ngorongoro. Dos historias aparentemente inconexas, la de un ñu y la de una
periodista, se entrelazan en medio de un exuberante paisaje africano. Alina
Ubilla, joven reportera ecuatoriana está siguiendo con su equipo la migración
de una manada de ñus, liderada por Orcux. Ambos personajes enfrentan momentos
decisivos en sus vidas, deben dejar atrás las ausencias y los miedos que
podrían ser obstáculos para llegar al objetivo de ese trayecto que,
casualmente, están compartiendo.
Hans Behr presenta a sus lectores una interesante
investigación que le ha permitido no solamente crear personajes humanos con
emociones a las que es fácil vincularnos, sino que ha logrado que podamos ver
varios aspectos de la realidad por medio de la interacción de animales poco
conocidos en este lado del Mundo, como las hienas, las cebras, los cocodrilos y
los ñus.
La solidaridad, la lucha por la
supervivencia, el sacrificio a favor del colectivo y una razón sólida para cada
acto pueden verse a lo largo de la obra de tal forma que cualquiera de sus
escenas deja de ser un cuadro de documental para convertirse en un episodio muy
rico en contenido. No se trata de una novela de héroes y villanos, es una
historia de personajes en la que cada uno de ellos juega un papel importante
para lograr mantener el equilibrio en una lucha permanente en la que todos
–animales y humanos– pueden cambiar su rol de víctimas a depredadores, si las
circunstancias y el bienestar de sus compañeros de camino se lo exigen.
Cada paso en la carrera por la supervivencia de
la manada de ñus halla su paralelo en los intentos de Alina, la periodista, por
recuperarse de eventos de su pasado que la marcaron y aún no ha logrado
superar. La intensidad de los instantes narrados y la acertada descripción de
los escenarios generan una necesidad en el lector: debe avanzar tan rápido como
la manada, al ritmo vertiginoso del helicóptero desde el que se filma todo; no
se puede detener, porque los pensamientos de Alina no paran y Orcux sabe que
solo podrá descansar cuando haya llevado a los suyos a su destino.
Paola Carvajal Ron
domingo, 2 de agosto de 2015
Viaje al cráter Ngorongoro
Lo sucedido con el león Cecil no es una coincidencia. El ser humano sigue siendo implacable con la naturaleza, y en el caso de los animales, no toma en cuenta que algunas especies están por extinguirse. O no le importa.
En viaje al cràter Ngorongoro trato acerca de la migración Ñu (recorrido de 3000 km) y la solidaridad animal, aquella que no tenemos, o la tenemos muy poco.
El libro tendrà su lanzamiento el viernes 14 de agosto, lugar centro de convenciones, Guayaquil. 20 horas.
En viaje al cràter Ngorongoro trato acerca de la migración Ñu (recorrido de 3000 km) y la solidaridad animal, aquella que no tenemos, o la tenemos muy poco.
El libro tendrà su lanzamiento el viernes 14 de agosto, lugar centro de convenciones, Guayaquil. 20 horas.
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